Un 2 de noviembre le dijistes si a la vida,
y abristes esos pequeños ojos cargados de luz y radiantes de alegría.
Un nombre se escuchaba en la sala de espera
Daniel Josias decia la enfermera.
Tu padre corrió al deseado encuentro,
y al verte una lagrima rodo en su mejilla
sería una escena que jamás olvidaría.
El día en que vio por primera vez a su hijo
a su hermoso hijo Daniel Josias.
Una llamada fué hecha y una familia,
se lleno de una inmensa dicha,
al saber que sano y bello nacistes ese día.
Pequeño e indefenso te veías,
y un fuerte sentimiento me llenaba de felicidad,
el sentimiento de verte lleno de vida,
el sentimiento de ser nuevamente tía.
Gracias Daniel por llegar a nuestra familia,
una familia pequeña pero cargada de amor y de alegría.

