La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que durante el día, son dominadas por la razón. Brassai
Era una de esas noches en donde mis pensamientos iban y venían, las horas seguían su curso y la melodía de una canción me transportaba a un mundo de melancolía y tristeza.
Los recuerdos se arremolinaban en mi mente como un cortometraje, en algunos momentos reí en otros lloré y en otros simplemente reviví situaciones que pensé haber olvidado, pero que aun siguen presentes. De repente me halle sola, al descubierto y sensible ante cualquier ataque, yo que pensaba que era fuerte ante determinados sentimientos me encontraba hundida en un abismo de confusión. Solo quería desaparecer por un instante o sencillamente ser otra persona para pensar con tranquilidad en lo que realmente deseaba, pero el reloj nunca ha estado a mi favor y un amanecer se asomo por la ventana de aquel cuarto oscuro.
Llego un nuevo día y con el se renovó este miedo y esta absurda soledad que ha sido mi compañera durante los últimos años, soledad que me ha hecho fuerte y la vez débil, soledad ingrata que me ha alejado de la felicidad, pero que para bien o para mal siempre ha estado allí para auxiliarme cuando mi corazón ha quedado abatido por el dolor que causa una ilusión.
Es así como otra noche para recordar seguirá su curso y nuevamente me desvelaré tratando de descifrar el difícil enigma que encierra mis sentimientos…


