Mis lagrimas son la mas clara expresión, de este vació en el que sumerjo día a día, momento a momento, segundo a segundo.
Caigo agotada e inclino mis rodillas, para sentir en mí tu regazo, para palpar con mis sentidos la paz que solo el padre celestial me puede brindar.
Hoy me encuentro sedienta de este amor que sobrepasa cualquier entendimiento humano, y tan solo deseo encontrar el camino que me lleve hacia a ti.
Quiero hundirme en la dulce melodía de tu amor infinito, y respirar de nuevo el aire puro de tu presencia.
Quiero percibir ese silencio místico y extraordinario que encierran tus misteriosos caminos y que son incomprensibles para mí.
Regresa a ti la sombra de lo que alguna vez fue una mujer, y de quien solamente hoy quedan pedazos disueltos en el aire.
Regresa a ti una mujer que pide una segunda oportunidad para reconciliarse con la vida, para hallar un motivo que la impulse a seguir adelante y a no decaer nuevamente.
“La voluntad de Dios no te llevará a donde su gracia no te pueda sostener” Jim Eliot


